Sunday, January 14, 2018

¿El papa Francisco abordará el abuso sexual en la Iglesia católica chilena? por Ariel Dorfman



El sacerdote chileno Fernando Karadima a la salida de un tribunal en Santiago, Chile, en 2015. Cuando una comisión del Vaticano investigó el caso, se le ordenó pasar el resto de su vida en oración y penitencia. CreditLuis Hidalgo/Associated Press

SANTIAGO, Chile — El papa Francisco comienza el lunes una visita de cuatro días a Chile. Para que este viaje sea exitoso, deberá enfrentar los escandalosos delitos sexuales de Fernando Karadima, un sacerdote chileno cuyo recuerdo me asedia a mí y a mi país. Los periódicos y programas de televisión en Santiago están llenos de reportajes sobre los abusos de menores cometidos por el despreciable padre Karadima y la impunidad de la que ha gozado.

Las acusaciones en contra de este clérigo se presentaron ante la Iglesia católica chilena en 2004, pero no se abrió ninguna investigación hasta que las víctimas —después de haber sido presionadas para guardar silencio durante años— finalmente hicieron público el abuso.

El jueves en la mañana, una encuesta de una estación de radio de Santiago de Chile estimó que el 90 por ciento de los chilenos quieren que el papa se reúna con las víctimas, les pida perdón y condene al padre Karadima. El lunes, víctimas de abusos por parte de sacerdotes de varios países se encontrarán con las víctimas chilenas para denunciar la respuesta inadecuada del Vaticano ante estos crímenes. También se hablado de manifestaciones durante la visita del papa.

Tenía 16 años la primera vez que me encontré con el padre Karadima, en 1958. Era el guía espiritual de amigos míos que profesaban un gran fervor religioso y asistían a la acomodada parroquia de El Bosque, que él presidía, y a donde yo podía llegar fácilmente en bicicleta desde mi casa.

Aunque yo era ateo, de ascendencia judía e ideas de izquierda, me intrigaba la admiración que mis amigos sentían por ese sacerdote de 27 años —al que llamaban santo—, la sabiduría y el solaz que al parecer les ofrecía a quienes estaban abrumados por los cuestionamientos y la confusión propios de la pubertad. Así que cuando, para mi sorpresa, me llegó una invitación para conversar con ese hombre santo, no dudé en aceptar.

Quizá mi memoria de esa reunión esté teñida por lo que décadas más tarde supe acerca de quién era realmente aquel sacerdote. Sin embargo, hasta donde puedo acordarme, me sentí atraído por su suave magnetismo —me trató como si yo fuera el centro del universo, como si se preocupara intensamente por mi bienestar y mis dilemas— aunque a la vez intranquilo por algo en el brillo de sus ojos persuasivos y el gozo sensual con que sus labios pronunciaban cada sílaba.

“Así que este es el muchacho que ha estado inquietando a mi rebaño con sus ideas subversivas”, dijo cuando me saludó, en referencia a mis acaloradas conversaciones con mis amigos acerca de Dios, el sexo y la revolución. “Vamos a ver”, añadió, sin soltar mi mano, “si podemos salvar tu alma”.

Después de que nos juntamos tres veces para discutir mis posturas poco ortodoxas, debió haber concluido a regañadientes que no había salvación posible para mi alma. En cuanto a mí, me sentía cada vez más incómodo por su presencia y el deleite con que conjuraba los terrores del infierno que le esperaban a un pecador como yo si no aceptaba las enseñanzas de la Iglesia y la supervisión de él.

El recuerdo de esos encuentros me inundó en 2010 cuando escuché que tres de sus jóvenes protegidos habían acusado al padre Karadima de abuso sexual. Pude imaginar muy fácilmente el proceso de seducción, los toqueteos tentativos, la invocación a Dios como excusa y secreto.

Me preocupaba también que ese sacerdote había guiado espiritualmente a miles de chilenos de la élite del país, incluyendo a muchos de los principales aliados y cómplices de Augusto Pinochet, el dictador que malgobernó Chile de 1973 a 1990.

Una investigación del Vaticano realizada en 2011 declaró a Karadima culpable de abuso sexual. Las investigaciones llevadas a cabo por periodistas hallaron evidencias de corrupción financiera. Había amasado una fortuna para él y su familia estafando a sus seguidores.

El padre Karadima no ha sido el único sacerdote chileno o latinoamericano a quien se acusó de ese tipo de abuso. Sin embargo, las autoridades de la Iglesia católica prefirieron cerrar los ojos ante estas transgresiones. Entre los sospechosos de haber decidido pasar por alto las profanaciones de Karadima está Juan Barros Madrid, a quien el papa Francisco nombró obispo de Osorno, una ciudad a unos 800 kilómetros al sur de Santiago, a pesar de las fuertes protestas de miembros de la diócesis. El obispo Barros era discípulo de Karadima y había sido su mano derecha.

Cuando una comisión del Vaticano declaró culpable al padre Karadima, no se le apartó del sacerdocio, sino que solo se le ordenó pasar el resto de su vida en oración y penitencia. Sin embargo, aunque el Vaticano le prohibió celebrar misas en público, se le ha fotografiado haciéndolo. Y, por cierto, no ha mostrado señal alguna de arrepentimiento, llegando incluso a declarar su inocencia ante una corte chilena.

Los chilenos de todas las clases sociales consideran que la manera en la que el papa lidie con el caso Karadima será decisivo y revelador. Al papa Francisco se le dará la bienvenida a Chile como un reformador, una voz importante a favor de los vulnerables y los olvidados, un defensor de los refugiados y del medio ambiente. Tanto los creyentes como quienes no lo son respetan a la Iglesia católica porque algunos de sus líderes más prominentes defendieron los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet y desafiaron las amenazas, a los escuadrones de la muerte y la persecución.

Aun así, la osada Iglesia católica chilena ahora está herida y desacreditada por los estragos del caso Karadima, por el hecho de que quienes debieron juzgarlo y castigarlo encubrieron sus crímenes. Se abrió un proceso penal, como se hizo en más de 75 casos de abuso por parte de sacerdotes, pero los jueces indicaron que la prescripción de los delitos les impedía condenar al padre Karadima.

El papa Francisco necesita confrontar resueltamente esta falta de justicia y rendición de cuentas durante su visita. Debe ver esta crisis como una gran oportunidad para él, incluso como una forma de redención por el silencio que guardó en Argentina durante los años de tiranía y horror de la Guerra Sucia, un silencio que, según dicen quienes lo conocen, le causa angustia y remordimiento.

Si se pone del lado de las víctimas de la Iglesia y no del lado de su jerarquía conservadora y autocomplaciente, si condena públicamente al padre Karadima por su nombre y denuncia a cada uno de quienes han protegido a ese malhechor, el papa Francisco podría, en este encuentro, ayudar a exorcizar nuestros fantasmas y aliviar las heridas de Chile. ¿O querrá dejar el país sin haber sido fiel al mensaje liberador de Jesús?

Ariel Dorfman, profesor emérito de literatura en la Universidad de Duke, es autor de "Entre sueños y traidores" y de la novela “Allegro”. Próximamente aparecerá su novela “Darwin’s Ghosts”.

New York Times

Desde Villa Francia: la fe de Mariano Puga en el Papa Francisco

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Mariano Puga parece no caber en sí de dicha. Son las 10 de la mañana en la Villa Francia y el cura no se para de mover. Acomoda las sillas y ubica los maceteros que, con cardenales en sus tierras, decoran la esquina de Yelcho con 5 de abril, en Estación Central.
Por primera vez la liturgia del padre se traslada afuera de su capilla, literalmente a la esquina. La bulla de las micros y el deambular de los perros callejeros solo lo hacen sentir más cómodo. El nuevo escenario destinado a la homilía tiene un telón de fondo que asoma como el principal motivo del cambio de espacio. De fondo, a espaldas de Puga y de frente a los fieles que poco a poco van llenando las sillas, se levanta radiante un mural gigante. En él, el papa Francisco sostiene con un dedo una paloma blanca y, sobre su cabeza, se alcanza a leer “Bienvenido Francisco, Papa del pueblo”. Le siguen una serie de leyendas con frases que el Sumo Pontífice ha declarado desde el comienzo de su papado y que lo han ayudado a proyectar esa imagen de iglesia por y para los pobres. Mariano Puga cree que Francisco ha sabido entender aquella frase que señala que “es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de los cielos”.
Antes de que empiece la misa se sienta a conversar. No alcanzo a pronunciar la primera palabra cuando ya se paró para acomodar un par de maceteros que, parece, molestaban su vista.
Es difícil conversar con Mariano Puga en estas circunstancias. El hombre parece acumular el amor de una comunidad completa y a la gente le gusta hacérselo saber a través de constantes muestras de afecto. Abraza, saluda, sonríe. Recibe respeto, cariño y amor, todo el tiempo.
¿Por qué cree que el Papa viene a Chile?
Yo creo que hay una historia de la iglesia en Chile, una historia de la iglesia del cardenal Raúl Silva Henríquez, una historia de la iglesia de de la Vicaría de la Solidaridad, hay una historia de lo que es la defensa jugada por los derechos humanos. El Papa viene por un episcopado que tiene muchas diferencias con el episcopado argentino. Un episcopado que, salvo rarísimas excepciones, hizo suyo lo que Cristo le dice a los cristianos. “Todo lo que le hiciste a tu hermano, torturado, desaparecido, allanado, excluido, me lo hiciste a mí”. Esa fue la fuerza de esta iglesia de los pobres y de los derechos humanos. Es fundamentalmente por la historia de esta iglesia que el Papa viene.
¿Por qué existe esta confianza absoluta sobre que el Papa va a impulsar una reforma dentro de la iglesia que va a cambiarle la vocación a la institución?
Te voy a leer lo que está puesto ahí: Bienvenido Francisco Papa del pueblo. ¿Por qué Papa del pueblo? Porque él dice: Dios se hizo pobre en Jesús. Una iglesia pobre y para los pobres. Eso no lo ha dicho nadie en la historia de la iglesia, salvo los primeros Papas. Después dice: “la economía de mercado mata y excluye. Incluyan a los pobres, mapuches y migrantes”. ¿Quién ha dicho eso? “Salgan a las calles, hagan lío para una sociedad más justa, fraterna y compasiva”. Hay una intuición en los pobres, en los sin poder, en los que Cristo llamaba los mansos, los limpios de corazón, los hambrientos de justicia. En esas palabras del Papa están las palabras de Jesús.
¿Por qué este hombre goza de la simpatía de tanta gente?
82% de la humanidad siente empatía por él. Por eso. Estas frases están en su corazón. El Papa es un hombre que ya como arzobispo de Buenos Aires, con todas las limitaciones que puede haber tenido -que no te voy a ocultar niuna, ni siquiera la de Osorno-, es un hombre de una consecuencia… Se iba en taxi o en bus a compartir con los hermanos pobladores de las villas miserias de Buenos Aires. Cuando llegó a Roma no se fue al palacio de San Dámaso, se quedó en su pensión de tres piezas. ¿Quién hace eso? Cuando los cardenales lo convidan a celebrar su cumpleaños él dice “no, mandé a convidar a mendigos de Roma y tomaré desayuno con ellos”.
Se entienden como gestos individuales, pero ¿está liderando un cambio a nivel institucional?
En la iglesia de Cristo hay tres tendencias. Una es la conservadora, otra la reformadora y otra la liberadora, la de los pobres. Este Papa se ha saltado el proceso de la historia de los Papas y de los obispos y ha quebrado con el esquema eclesiástico piramidal y se ha puesto en sintonía con las bases. Se ha puesto en sintonía con las bases excluidas, los pobres, los mapuches, los inmigrantes. Ellos, que están en las grandes revoluciones de la historia, están empezando a entender que este Papa se está dando cuente de que el liderazgo de Jesús en la humanidad no hay que preguntárselo a los poderosos. Eso hacen siempre los periodistas. Siempre le preguntan a los curas y obispos. Hay que preguntarle al pueblo.
Consecuente a lo recién señalado, Puga se para, llama a tres vecinos que se pasean por el lugar y los sienta a mi lado para que hable con ellos. Juan Pedro, Patricia y Ana María toman asiento y esperan las preguntas.
¿Qué cosas no pueden faltar en un discurso del Papa?
“Que dejemos de callarnos, que hablemos, que salgamos a la calle, que hagamos lío”, dice Juan Pedro citando parte del mural. “Y que pida perdón por lo que ha pasado en Osorno. El Papa tiene que pedir perdón por eso”, concluye convencido.
¿Qué te convence del nuevo Papa?
“Yo soy una católica de la nueva evangelización. No creo en ese Dios injusto y castigador. Creo en ese Jesús revolucionario, que vino a hacer cambios. Yo tengo mucho qué decir. Yo hago poesía”, cuenta Ana María. Antes de que le pida que me recite un poco empieza: “La Violeta hoy me inspira por su sencillez y humildad. La Violeta le cantaba a toda la humanidad. Quiero despertar consciencia y que salgan a la calle, y en la calle, yo les digo, dejaremos por testigo, todas las peticiones y que nos escuchen estos traidores”.
¿Quiénes son los traidores?
El sistema de gobierno, el sistema neoliberal, el sistema que impera en el mundo. Nos tapa la boca, nos quiere hacer desaparecer.  Nos conducen donde quieren, van más adelante de nosotros, porque nosotros no nos queremos unir, nos dividimos. El sistema se encarga de eso, de segregarnos.
A las 10:30 al cura jesuita le llega la hora de calzarse la sotana y, de blanco resplandeciente, se pone también una estola llena de colores. Antes de partir la liturgia es tradición que quienes nunca han asistido se presenten. Puga ya está sentado de espalda al mural con un acordeón colgando de sus hombros. Cuando el turno de presentarse le toca a un vecino que dice venir de La Legua, Mariano Puga levanta la cabeza de forma inmediata y grita “¡La Legua presente!”.
El cura fue párroco de la población de San Joaquín y pasó episodios importantes de su vida en ese lugar, combatiendo desde ahí también la intensa represión de la dictadura militar. Hoy, en Villa Francia, el aroma no es tan distinto. No hay una cuadra en la que no se lean consignas de lucha. “Sometidos jamás, Villa Francia resiste”, “Nuestra pasión por la libertad es más fuerte que los muros de sus prisiones”, “Libertad a todos los presos políticos”, se lee solo dando una vuelta a la cuadra.
La misa parte y la ronda de peticiones de perdón es interrumpida por un niño que agarra el micrófono y cuenta que él, a veces, no se porta tan bien en el colegio. Mariano Puga rompe en risa y grita “¡Eso queremos! Que sea él quien entre con la biblia”.
La misa ocupa una dinámica particularmente coloquial, suelta, poco rígida. Después de una lectura el padre les pregunta la opinión a los feligreses, les pide que levanten la mano para comentar su frase favorita del extracto. También juega a chocar los cinco con el mismo niño de conducta regular en el colegio y promueve la libertad en un rito mundialmente conocido por su solemnidad.
La liturgia avanza y, cada cierto rato, Puga inserta frases que invocan a la memoria de un pueblo golpeado por dictaduras, corrupciones y abusos. “En esta iglesia, en tiempos de Raúl Silva Henríquez, mucha gente era profeta y denunciaba los atropellos a los derechos humanos. Hubo once curas asesinados. Ahora tenemos un gran profeta: el Papa Francisco”.
El sacerdote le tiene una fe enorme a que el papa enrumbe los destinos de la iglesia. Para él, urge que la institución retome su vocación para y por los pobres.
“¡No hay que callar! Ese es el mal de la divinidad de nuestra iglesia católica chilena, que nos quedamos callados. Si hablamos nos van a sacar la cresta, como le sacaron la cresta a miles de ciudadanos chilenos durante la dictadura. Por eso somos testigos de Cristo, lo demás es beatería”, dice sin morderse la lengua.
Pablo Walker, capellán del Hogar de Cristo, también oficia la misa como acompañante. En sus palabras agradece el cariño de la comunidad y el hecho de haber sido invitado a la instancia: “Les agradezco el cariño de quienes viven acá. Yo soy un cura medio cuico, que hago lo que puedo por aprender de los más pobres. Mariano también es medio cuico, perdón que lo diga”, dice entre risas. Antes de continuar el discurso, Puga lo interrumpe: “¡Más cuico que vo!”, grita desde su asiento despertando una risotada general. Walker prosigue: “Las personas que han sufrido la pobreza, si no se quedaron toda su vida victimizándose, se transformaron en profetas”.
Mientras, la misa sigue. Con tonos marcados, palabras frontales, risas, música e incluso algo de llanto. Definitivamente no responde a la estructura tradicional de una liturgia. El acordeón del padre Mariano Puga anima la velada y le da tonos de fiesta dominical a la celebración que anticipa la venida del Papa.
La misa termina sin aplausos, ni manifestaciones grandilocuentes, ni parafernalia. Lo que le preocupa al cura ahora es repartir las 18 entradas que quedan para ver a Bergoglio en el parque O’Higgins el martes en la mañana. Hay mucha gente para tan pocos tickets. Hubo personas que ni siquiera se alcanzaron a sentar. Puga no se complica y aplica su criterio: primero migrantes, luego mapuches y después enfermos. Si sobran serán repartidas “a quienes crean que tienen una razón especial por la cual ir”. El sacerdote termina con las entradas y comienza a coordinar el horario y el lugar en el que se reunirán para alcanzar a ver al Papa en su recorrido desde el aeropuerto hasta la nunciatura. Mariano Puga ya no quiere hablar más. A pesar de irradiar energía, el cura ya no tiene ganas de contestar más preguntas.
Radio Universidad de Chile

Misioneros valencianos en Chile esperanzados con la visita del Papa



“QUE ANIME A LA IGLESIA A SALIR"

Antonio Vargas y Enrique Sarneguet agradecen a la diócesis de Valencia el apoyo que reciben

(Archivalencia).- Los sacerdotes valencianos Antonio Vargas y Enrique Sarneguet, misioneros en Chile, han destacado la importancia de la próxima visita pastoral del papa Francisco, del 15 al 18 de enero, al país sudamericano "para que llegue a todos su mensaje de hacer una Iglesia que vaya a las periferias, que salga y llegue a las casas, para entrar en ellas, vivir lo que vive la gente y caminar con ellos".
Antonio Vargas, de 68 años y misionero en Copiapó, capital de la región, ha expresado su deseo de que "la voz de Francisco alcance a todos, sobre todo en cuanto a los conflictos abiertos en Chile, como la situación del pueblo indígena mapuche en el Sur, el gran contingente de población en el centro y la emigración en el Norte, que se suman a la desigualdad muy manifiesta, por eso su mensaje nos hace mucha falta".
En su visita, que será la segunda de un Pontífice a dicho país tras la realizada por San Juan Pablo II en 1987, "Francisco podrá ver las serias dificultades de los subcontratados, la falta de agua potable y la grave contaminación causada por la industria de la minería o la enorme cantidad de economía sumergida, entre otros problemas de la población", ha indicado Vargas, misionero en Chile desde hace 11 años.
Por su parte, Enrique Sarneguet, de 56 años y que realiza su labor en la ciudad de Huasco, en el Sur, ha afirmado que "allí se espera con mucho ánimo al Papa para que anime a la Iglesia, porque habla muy claro y de temas que afectan directamente a Chile, como el cuidado de la casa de todos presente en ´Laudato Sí`, entre otros" y ha recordado que "el propio Pontífice nos dice que prefiere una Iglesia que se equivoque y con heridas a una Iglesia enferma porque está encerrada".
Después de la visita "el pueblo y nosotros como Iglesia, también la jerarquía, tenemos que recoger el mensaje y hacer lo que el Evangelio nos pide, la centralidad de Jesús y estar con los pobres", según Sarneguet, que ha explicado que en Chile "con el salario mínimo de 300 euros compran productos básicos al mismo precio que en España".


"Lo importante es la Iglesia viva, que son las personas"
Los dos misioneros, que se encuentran estos días en la capital valenciana, han agradecido "a nuestra diócesis de Valencia el apoyo tan importante que recibimos a través de la delegación de Misiones y de la Fundación Ad Gentes del Arzobispado de Valencia además de amigos que nos ayudan a realizar proyectos de mejora en Chile".
En este sentido, "en Copiapó ya finalizamos la reconstrucción de una capilla con aportaciones de amigos de Valencia y de los fieles de la comunidad y tenemos pendiente arreglar los locales para Catequesis y el tejado de otra y habilitar un centro para Catequesis, solicitado con urgencia al Obispado de allí", según Vargas.
Por su lado, en Huasco "seguimos necesitando ayuda para acondicionar el tejado de la sala multiusos, para los niños de Catequesis y para velatorios, y también los salones parroquiales, que tienen más de 40 años y están deteriorados", ha dicho Sarguenet.
Sin embargo, "lo importante no son las construcciones sino la Iglesia viva, que son las personas y por eso necesitamos el llamamiento del Papa para hacer una Iglesia en salida, no sólo en Chile, también en España, porque si no lo hacemos, construiremos capillas que cuando no estemos, se quedarán vacías", ha precisado.
Por último, ambos sacerdotes han apuntado que en sus parroquias en Chile "hace falta colaboración de voluntarios profesionales para ocuparse de la alfabetización y la formación de oficios y talleres" y han destacado "además de la actividad evangelizadora, el papel que cumple la misión en la asistencia a los mayores, con alimentos y promoción de la salud, y en la formación para mujeres y jóvenes"


RD

Jorge Delpiano sj: "Cuando Francisco ve claro que algo es lo que Dios quiere, no hay quien lo detenga"



"JORGE ES UN HOMBRE MUY CÁLIDO EN EL TRATO", DICE ESTE AMIGO DEL SEMINARIO

"Es amable, cortés, alegre, chistoso, además de ser muy inteligente, pero tiene un carácter fuerte"

(José M. Vidal).- Cuando el Papa Francisco aterrice en Santiago de Chile el próximo 15 de enero, Jorge Delpiano sj le dará la bienvenida no solo como miembro de la comitiva oficial, sino también como un amigo. Los dos Jorges se conocen desde 1960, y hasta hoy  se siguen carteando sobre temas tan diversos como la formación de los futuros sacerdotes, el papel de los laicos o el diálogo de la Iglesia con el mundo.
¿En qué seminario conoció a Jorge Mario Bergoglio?
Nos conocimos con Jorge Bergoglio en la Casa Loyola, en Padre Hurtado. Hoy es Casa de Retiros Espirituales; en 1960 era casa de Formación de los estudiantes jesuitas en sus 5 primeros años: 2 de Noviciado, y 3 de Humanidades Clásicas.
Yo estaba en 2° año de Noviciado cuando llegó Jorge Bergoglio desde Córdoba (Argentina), para hacer un año de Humanidades Clásicas: como ya tenía una Profesión (técnico en química, me parece), le pidieron un solo año en esta etapa.
¿Cuántos años coincidieron? ¿Eran del mismo curso?
Compartimos, entonces, el año 1960. Pero con muy poco trato personal, dado que estábamos en secciones distintas.
Como parte de las Humanidades Clásicas (estudiábamos latín para leer a los autores latinos, como Cicerón, Virgilio y otros directamente del original; y griego, para hacer lo mismo con los clásicos: Homero, San Juan Crisóstomo y otros).
Pero también teníamos un magnífico curso de Historia de la Cultura, siguiendo desde la Prehistoria hasta finales del siglo XIX; Literatura desde la Biblia en adelante (Literatura Francesa, Española, Inglesa); Redacción y Oratoria.
Entre tanta actividad, no faltaba un espacio para el arte: música clásica, coro, teatro. En una de esas obras dramáticas, fue actor Jorge Bergoglio (no recuerdo el nombre de ese drama; y Jorge Bergoglio era uno de los actores).

¿Cuál era la obra de teatro y qué papel interpretaba el Papa en ella, cuando entablaron amistad? ¿Y su papel?
Yo no tuve ninguna participación en ella: era Novicio y teníamos otras ocupaciones.
¿Mantuvieron la amistad en la distancia? ¿Se siguen carteando?
Tengo recuerdos claros de Jorge Mario, pero la amistad nació varios años después: no en 1960.
Nos vimos en 1965 en Santa Fe (Argentina), porque viajé desde Buenos Aires a hacer allí una investigación pedagógica. Jorge trabajaba en ese colegio, y por ello tuvimos oportunidad de conversar.
Pero fue en 1992 que nació la amistad. Yo viajé en enero a Argentina, porque tenía que dar unos Ejercicios Espirituales en la Provincia de Córdoba. Alojé el primer día en una comunidad jesuita y, después de almuerzo, vi de paso a Jorge Bergoglio.
Nos saludamos, pero sin tiempo para conversar. De vuelta en Chile, le escribí. A fines de mayo, lo nombraron obispo auxiliar de Buenos Aires, y se fijó el 27 de junio para su ordenación episcopal. 
Yo había sabido poco antes que el Superior General de los jesuitas había pedido que yo me trasladara a Roma, para colaborar en un oficio en la Curia General. Escribí nuevamente a Jorge, contándole de este viaje, y asegurándole que en el aeropuerto de Buenos Aires rezaría especialmente por él.
En su respuesta (en ese entonces no había todavía correo electrónico, todo se hacía por carta), me pidió que saliera de todos modos del avión, porque él iría hasta Ezeiza para conversar los 45 minutos que dura la "escala" del avión. ¡En esa conversación nació la amistad que hoy nos une!
Al despedirnos, me encargó que fuera a rezar a la imagen de la Salus Populi Romani, una imagen de la Virgen María que está en la Basílica de Santa Maria Maggiore, en Roma: es la misma imagen a la que él fue a rezar al día siguiente de ser elegido Papa, y donde acude antes de emprender sus viajes, y al regreso de estos.
¿Qué le cuenta el Papa en sus cartas, si se puede saber?
Lo veo como un interlocutor válido, tanto por la amistad, como porque percibo mucha sintonía con él. Le he escrito cómo veo la formación de los candidatos al sacerdocio: él conoce muy bien el tema, y para mí es uno de los trabajos principales que tengo como Director Espiritual del Seminario de Concepción; le he manifestado mi gusto en el trato pastoral con gente sencilla, dado que soy el Coordinador del Departamento de Espiritualidad de la Diócesis de Concepción; sobre el papel de los laicos y laicas en muchas tareas, y de cómo en el Departamento de Espiritualidad trabajamos a la par, distribuyéndonos las tareas: no soy un "jefe" sino, simplemente, el coordinador; sobre los documentos escritos por él y de cómo ayudan para adecuar a la Iglesia a un diálogo con una cultura diversa. Esto que menciono da una idea del tono de nuestro diálogo.
¿Siempre tuvo esa carisma de líder, que ya reconoce todo el mundo?
Jorge es un hombre muy cálido en el trato. Es amable, cortés, alegre, chistoso, además de ser muy inteligente, pero tiene un carácter fuerte.
Escucha mucho, observa, hace mucha oración. Por eso, cuando ve claro que algo es lo que Dios quiere, no hay quien lo detenga.
Trataron de disuadirlo de su último viaje al Asia: podría no dar los resultados esperados, y eso acarrearía el desprestigio sobre él. Pero entendió que Dios no quería dejar solos a los rohingya, en medio del sufrimiento que viven al verse obligados a emigrar. Y el viaje tuvo buenos resultados.

¿Qué piensa decirle, cuando le vea y le abrace?
No tengo idea, eso no se puede programar. En un trato de amigos hay lugar para lo espontáneo. Además, ni siquiera sé si podré abrazarlo, o si el protocolo no lo permite. ¡Veremos!
¿Teme que pueda fracasar en su viaje a Chile?
No veo por qué pueda fracasar en Chile. Él viene a visitar a los católicos de nuestra patria, y a todas las personas dispuestas a acogerlo. No dudo que ha elegido venir a Chile porque percibe que Dios quiere decirnos algo. A nosotros toca acogerlo.
¿Cree que hablará del tema Osorno? ¿Y de los abusos sexuales del clero?
Sus discursos y sus homilías las prepara él. Probablemente consulta con sus asesores en el Vaticano, pero no dirá una palabra que no sea suya. ¿Si hablará de Osorno o de los abusos sexuales de los sacerdote? No lo sé.
¿Qué palabra de aliento puede decirles a los mapuches?
Que tienen una historia muy digna a sus espaldas; que ya en los albores de la Colonia, el rey de España declaró a Arauco como un Estado independiente, prohibiendo a los españoles cruzar el Bio Bío sin la autorización de los loncos. ¡Con ningún otro pueblo originario de América tuvo esas consideraciones! ¿Qué pasó después? Habría que preguntarlo a los historiadores y al Estado mismo.
RD

EXPERIENCIA MAGIS PARA JÓVENES. IMÁGENES DEL INICIO (1)


Aquí están las primeras 31 fotos del inicio de la Experiencia MAGIS para Jóvenes que se está realizando desde el sábado 13 de este mes y hasta el jueves 18 de enero. Las primeras fotos muestran el colegio san Ignacio El Bosque en Santiago de Chile, la llegada de los participantes, su inscripción, el encuentro con jóvenes de diferentes partes del país, como también el lugar donde se efectuó la primera actividad. También la reunión  de coordinación.
Hay también una imagen del momento de oración y otra de una vista parcial de todos los jóvenes reunidos, que mostraremos más en extenso en otra entrega



































Friday, January 12, 2018

La polémica foto del papa Francisco con una indígena mapuche por Juan Arias

La imagen, tomada el año pasado en la plaza de San Pedro, resucita ahora en vísperas del su viaje a Chile


La foto está tomada en el Vaticano. En ella aparece el papa Francisco ante una indígena mapuche, que con sus vestimentas coloridas, parece practicarle un rito espiritual. Francisco inclina su cabeza para que la indígena pueda colocar sus manos en su cara. Algunos han querido ver una forma de bendición al Papa, aunque más bien parece que la indígena trata de transmitirle el espíritu de sus dioses ancestrales.
La imagen ha sido vista por la gente común como un gesto de simpatía del papa Francisco hacia todos los indígenas de la Tierra. Otros, sin embargo, entre ellos políticos y grupos de católicos conservadores, han criticado el hecho, visto como un sacrilegio. Alegan que es la primera vez que un Papa se deja bendecir por una seguidora de ritos paganos. Y han calificado a la mapuche de “bruja”.
Los conservadores sostienen que no se trató de darle una sorpresa a Francisco, como ocurre tantas veces durante las audiencias en la plaza de san Pedro, en las que el Papa se encuentra de repente con un niño en sus brazos colocado por alguna madre para que lo bendiga. Alegan que el Pontífice, al inclinar su cabeza ante la mapuche para que pueda colocar su cara entre sus manos, es consciente de aceptar el rito que van a impartirle. Y que es ella quien bendice al Papa y no al revés.
En mis numerosos viajes alrededor del mundo con los papas Pablo VI y Juan Pablo II pude asistir a escenas en las que grupos de hechiceros indígenas realizaban en su presencia algunos de sus ritos paganos. Pero es cierto que es la primera vez que un Papa ha permitido ser sujeto de uno de esos ritos, aceptado con una compostura seria y piadosa.
La foto, tomada el año pasado, ha resucitado ahora bajo el signo de la polémica en vísperas del viaje del papa Francisco a Chile del 15 al 18 próximo. En ese viaje, Bergoglio abordará el espinoso problema de las comunidades mapuches que tanto en Chile como en Argentina son muy activas en la defensa de sus derechos y de sus tierras codiciadas por las multinacionales.
Los mapuches son cerca de un millón en tierra chilena y unos cien mil en Argentina y esperan que Francisco aproveche el viaje para apoyarles en su lucha. Ya meses atrás dijo a una delegación de mapuches: “No permitiremos que los Gobiernos se apoderen de la tierra de los indios bajo el pretexto de establecer nuevas tecnologías”, y añadió: “ellos deben seguir sus propias tradiciones y su cultura con la mirada puesta en el blanco del progreso con un cuidado especial por la madre Tierra”.
Los indios con los que Francisco se encontrará en Chile se sienten discriminados racial y socialmente por los distintos Gobiernos y no dejarán de manifestar sus sentimientos frente al Papa. Se trata, curiosamente, del único grupo de indígenas de América que venció militarmente a los conquistadores españoles en el siglo XVI con tácticas inéditas de guerrilla con las que supieron resistir durante 300 años. No se sienten chilenos ni argentinos, sino indios, y pretenden seguir siéndolo. Ni quieren ser reconocidos como araucanios, nombre que le habían dado los españoles, sino como mapuches.
A la vista del viaje que el papa Francisco pensaba hacer a Chile, no caben muchas dudas que el haber aceptado aquel rito de la india mapuche que parecía querer transferirle el espíritu de sus dioses, fue más que un gesto de simpatía. El Papa argentino además de su sencillez franciscana, sigue siendo jesuita y, como tal, un intelectual que sabe medir sus actos y adaptarlos a los tiempos de hoy.
Es muy posible que al bajar su cabeza ante la mapuche para que pudiera estrechar su cara con sus manos, además de un gesto de cariño hacia la indígena, el papa Francisco estuviera enviando un mensaje, no sólo religioso sino también político y social, a la otra parte del Atlántico.
Pronto lo sabremos.
Juan Arias
El País

Ocupan la sede de la Nunciatura para protestar por los costes de la visita del Papa a Chile



"EL PROBLEMA NO ES LA FE, SINO LOS MILLONES QUE GASTAN", GRITAN LOS MANIFESTANTES

(J. B./Agencias).- "El problema no es la fe, sino los millones que gastan". Varias decenas de miembros de ANDHA Chile colocaron este cartel en la sede de la Nunciatura apostólica, que ocuparon durante unos minutos para protestar por los costes del viaje del Papa. "La plata del fisco se la lleva Francisco", gritaban los ocupantes. Bergoglio se alojará allí durante su estancia, del 15 al 18 de enero.
La protesta de ANDHA (un movimiento de personas en riesgo de desahucio) giró en torno a los gasos de la organización de la visita del Papa, que fuentes oficiales han cifrado en unos seis millones de dólares.Por su parte, el embajador de Chile en el Vaticano, Mariano Fernández, criticó la protesta, que aseguró que "sólo es para llamar la atención".
La acción de hoy, anunciada por Andha como el inicio de una serie de movilizaciones, duró unos pocos minutos, hasta que la Policía desalojó a los manifestantes. Durante los primeros momentos, se vivieron escenas de tensión entre los ocupantes y los carabineros. "Tenemos la sede papal tomada. No nos parece la cantidad de millones que están ocupando para traer al papa. Esto no se trata de fe, ni de religión; se trata de la cantidad de recursos que están gastando", afirmó en Twitter excandidata presidencialRoxana Miranda.
"Aquí están botando (echando) gente a la calle, siguen desalojando a niños. La cantidad de plata que están gastando es mucha. No nos parece. Es demasiada la desigualdad en Chile", proclamó Miranda mientras los pobladores forcejeaban tras un portón que los carabineros intentaban abrir para acceder al lugar.
"¿Por qué no se llevaron al papa a otro país? ¡No! Vinierona acá, a este país donde tenemos el sistema capitalista más brutal", siguió diciendo a dirigente vecinal.
Miranda protestó porque, según dijo, "los bancos están quitándole las viviendas a 5.000 familias que hoy día tienen órdenes de desalojo".
La ocupación de la sede de la Nunciatura Apostólica se da en medio de expresiones de rechazo a la visita de Jorge Mario Bergoglio, algunas de carácter violento, como el lanzamiento de objetos incendiarios durante la madrugada de este viernes contra varias iglesias católicas en la capital chilena.
RD

Declaración frente a atentados incendiarios en iglesias de Santiago

Declaración frente a atentados incendiarios en iglesias de Santiago

El Arzobispado de Santiago lamenta los ataques con bombas incendiarias ocurridos esta madrugada en la parroquia Santa Isabel de Hungría de Estación Central, las capillas Emmanuel de Recoleta y Cristo Vencedor de Peñalolén; y los ataques frustrados al Santuario Cristo Pobre de Matucana y la Parroquia Jesús Maestro de Estación Central.


Nos duelen profundamente estos hechos, que contradicen el espíritu de paz que anima la visita del Papa al país. Con humildad y serenidad pedimos a quienes han realizado estos actos –que consideramos no representan en absoluto el sentir de la inmensa mayoría de la población-, reflexionar sobre la necesidad de que exista respeto y tolerancia entre todos, para construir una patria de hermanos.
Chile necesita mayor diálogo, por esto reafirmamos el mensaje de Jesús que el Papa nos trae: "Mi Paz les Doy". Invitamos a todos los católicos, a los creyentes de diversas religiones, a los hombres y mujeres de buena voluntad, a renovar su alegría y a participar en las celebraciones de la próxima semana junto al Santo Padre, quien trae un mensaje de fe, esperanza y amor para todos.
Atentamente,
Dirección de Comunicaciones
Arzobispado de Santiago

Los chilenos son quienes menos valoran al Papa en la región



SEGÚN ENCUESTA CON FOCO EN LATINOAMÉRICA

Le dieron una nota de 5,3 sobre 10. La opinión pública trasandina achaca a la conducción eclesial el encubrimiento de los abusos sexuales de un afamado ex sacerdote. Entre 1995 y 2017, el catolicismo bajó del 74% al 45% de adhesión entre las personas.

Chile es el país de América latina que tiene la peor valoración del Papa Francisco, cuando faltan pocos días para la visita pastoral que el pontífice al país trasandino.

Los chilenos también son quienes menos confianza profesan a la Iglesia católica, según reveló un estudio sobre el catolicismo y otras religiones divulgado en Santiago de Chile.

En una escala del 1 al 10, el promedio de valoración del pontífice  en América Latina es de 6,8, señaló una encuesta de opinión de la corporación Latinobarómetro.

En el sondeo, Chile, con una nota de 5,3, y Uruguay, con 5,9, son los dos únicos países de la región que califican al papa por debajo del promedio, mientras Paraguay (8,3) es la nación que le da la mejor valoración, seguido de Brasil (8,0), Ecuador y Colombia, ambos con 7,5.

Chile, con un 36%, es también el país que menos confía en la Iglesia católica. El promedio regional es de 65%. En  Uruguay, confía el 41,% y en Argentina, el país de Francisco, un 55%.

En tanto, los ciudadanos de Honduras (78%), Paraguay (77%) y Guatemala (76%) son los que más confían en la Iglesia católica.

La directora ejecutiva de Latinobarómetro, la socióloga chilena Marta Lagos, explicó hoy que en la situación de Chile el declive viene desde 2011, cuando estalló el caso de abusos sexuales de menores del párroco Fernando Karadima, que fue sancionado más tarde por la Santa Sede.

"El grave error de la Iglesia católica en el caso Karadima no fue la existencia del caso en sí, que no lo podía evitar porque había sucedido, sino la manera en cómo reaccionó", dijo Lagos.

"La Iglesia chilena esperó que el Vaticano diera su veredicto. Ella no fue a acusar a Karadima. Al contrario, hubo al principio una especie de encubrimiento y de esconder el caso", agregó la analista, cuyo estudio señaló, además, que entre 1995 y 2017 el catolicismo en Chile bajó del 74% al 45%.

Francisco llegará la noche del lunes para una visita pastoral de tres días. Además de Santiago, el pontífice se trasladará a Temuco, en el sur, y a Iquique, en el norte, antes de viajar a Perú.


Fuente: DPA
Valores Religiosos