Tuesday, December 12, 2017

Conversando con Jorge Costadoat sj. sobre su último libro FRANCISCO: UN PAPA QUE MIRA LEJOS



Nos hemos reunido con nuestro amigo Jorge Costadoat sj y en esta conversación nos cuenta de su último libro, "FRANCISCO: UN PAPA QUE MIRA LEJOS y sobre este libro escribe en la contratapa de él:

"Es opinión común que la Iglesia debe adaptarse, acomodarse o ajustarse a los tiempos. Esta necesidad proviene, además, de la misma índole histórica del cristianismo. Pertenece al dogma de la encarnación que, al hacerse el Hijo de Dios un ser humano como nosotros, tuvo que desarrollarse y llegar a ser adulto como cualquiera. La Virgen le enseñó a hablar, a rezar, entre otras muchas cosas más. Jesús no nació sabiéndolo todo. También la Iglesia en dos mil años ha debido aprender de su experiencia de Cristo. Lo ha hecho con dificultad, formulando su fe en él paso a paso; queriendo siempre comunicar el Evangelio de un modo original a las nuevas generaciones.
El libro en sus manos pretende exactamente eso, en una época en que en muchos países la pertenencia a la Iglesia se desmorona. Los católicos que dejan de creer en la Iglesia, tarde o temprano pueden dejar de creer en Jesucristo. Los motivos de esta crisis son sin duda varios. En cuanto a lo que a mí me interesa, deseo ayudar al papa Francisco a anunciar a Cristo en las claves culturales en las cuales él puede ser comprendido hoy.
Este libro se compone de varias columnas publicadas en portales electrónicos y algunos artículos publicados en revistas teológicas. Por esto mismo, no es obligatorio leerlo de principio a fin. Puede el lector. por tanto, comenzar la lectura por cualquier título y, si se anima, leer también otros






Lecturas del día y comentario al Evangelio por José María Vegas cmf


Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (40,1-11):

«CONSOLAD, consolad a mi pueblo
—dice vuestro Dios—;
hablad al corazón de Jerusalén,
gritadle,
que se ha cumplido su servicio,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble paga por sus pecados».
Una voz grita:
«En el desierto preparadle
un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y verán todos juntos
—ha hablado la boca del Señor—».
Dice una voz: «Grita».
Respondo: «¿Qué debo gritar?».
«Toda carne es hierba
y su belleza como flor campestre:
se agosta la hierba, se marchita la flor,
cuando el aliento del Señor
sopla sobre ellos;
sí, la hierba es el pueblo;
se agosta la hierba, se marchita la flor,
pero la palabra de nuestro Dios
permanece por siempre».
Súbete a un monte elevado,
heraldo de Sión;
alza fuerte la voz,
heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad, el Señor Dios llega con poder
y con su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
reúne con su brazo los corderos
y los lleva sobre el pecho;
cuida él mismo a las ovejas que crían».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95,1-2.3.10ac.11-12.13-14

R/.
 Aquí está nuestro Dios, que llega con poder.

V/. Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R/.

V/. Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R/.

V/. Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

V/. Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,12-14):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.
Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

Palabra del Señor

Comentario al Evangelio de hoy

Dios en busca del que se ha perdido
Si en la Palabra de Dios de ayer, en la primera lectura Dios venía como un don y en el Evangelio se recordaba lo que nosotros debemos hacer para recibir la salvación, parece que en el mensaje de hoy se invierten las tornas. Isaías nos avisa de la necesidad de preparar activamente la venida del Señor: levantar valles y abajar montes y colinas, enderezar lo torcido e igualar lo escabroso. Hacer el bien que podemos, reparar el mal en lo posible, realizar, en suma, las obras de la justicia, conforme a la propia conciencia, allanan y facilitan la venida del Señor, pues, al fin y al cabo, la justicia (la ley natural, los diez mandamientos, como lo queramos llamar) también procede de Dios. Pero, si bien, esas obras preparan y facilitan, no son suficientes. Nadie puede salvarse a sí mismo, por más justo que sea: “Nadie puede salvarse a sí mismo ni pagar a Dios un rescate” (Sal 49, 8), porque además, ¿quién es justo ante Dios?: hasta el justo cae siete veces (Prov. 24, 16). No podemos fiarnos de nuestra propia justicia, ni exigirle a Dios la salvación. Pero el consuelo ante esta evidencia (“¡consolad a mi pueblo!”) es que el Señor tampoco espera pasivamente, ni viene sólo a juzgarnos por lo que hayamos hecho, sino que a la esperanza activa por nuestra parte, se le añade la venida activa, la activa búsqueda por parte de Dios. Si nos alejamos de Dios, Él no se queda sentado a ver cuándo volvemos arrepentidos, sino que como un buen pastor se pone en marcha, a buscar a la oveja perdida, como el padre bueno, sale al encuentro del hijo “cuando éste estaba todavía lejos” (Lc 15, 20).
La espera activa del tiempo de Adviento debe traducirse en los creyentes, en la Iglesia toda, en una actividad de búsqueda del que se ha perdido, de los que viven alejados de Dios. Ni el temor, ni el ambiente adverso, ni una falsa concepción de la tolerancia, deberían frenarnos en este movimiento de búsqueda, que tan bien se corresponde con esa “Iglesia en salida” a la que nos invita el Papa Francisco, y que reproduce además el mismo movimiento de Dios para con nosotros. Cristo es el Dios que busca al que se ha perdido. Pero es también el hombre encontrado por Dios. Nosotros, encontrados por Dios en Cristo, tenemos que salir con Él a la búsqueda de nuestros hermanos, que, exiliados de Dios, no saben que es un Padre lleno de amor y que los está buscando. Tal vez deberíamos proponernos en este tiempo cosas sencillas, que ayuden a recuperar el verdadero sentido cristiano de la Navidad, como invitar durante las fiestas no sólo a cenar o a comer, sino también a la participación en la Eucaristía, a rezar al comenzar nuestros encuentros familiares, a realizar signos que resalten la presencia activa de Dios entre nosotros.
Saludos cordiales
José M.ª Vegas cmf
Ciudad redonda

Motivos para la esperanza: Dios en la tormenta por Emilia



Como cantaba Serrat,
“De vez en cuando la vida // nos gasta una broma // y nos despertamos // sin saber qué pasa // chupando un palo sentados // sobre una calabaza…”

La cuestión es decidir qué queremos después hacer con el palo y con la calabaza… porque, efectivamente, hay momentos en que la vida se pone realmente cuesta arriba, y no hay forma humana de comprender las situaciones a las que te enfrentas… Momentos en que lo que asoma es la desesperación, o el no comprender, y la falta de fuerzas o ganas.
No hay forma humana. Bien digo. Porque es en esos momentos, cuando se pone en juego toda nuestra fe. Y toca bucear para encontrar el espacio en calma donde poder sentir todo el arropo del abrazo de Dios padre-madre. Una calma y un abrazo que no acaban con el dolor (de las ausencias, de los contratiempos, de los…), pero sí afianzan la certeza de que la vida merece la pena vivirla, y dan la fuerza para acoger cada nuevo día. El Dios en el que creo es un Dios de vivos, un Dios de «anda, levántate…» Eso es lo que hace que, en medio de la adversidad, pueda seguir mirando adelante y avanzar un paso más cada día… Y aunque haya momentos de desasosiego, la esperanza es saber que todo irá encontrando su sitio.
…Yo prefiero comerme la calabaza…
Emilia
pastoralsj

Reflexionando sobre la lectura del día de hoy por Espacio Sagrado


La Presencia de Dios


Mientras estoy aquí, en esta silla, el latido de mi corazón, el flujo de mi respiración, los pensamientos de mi mente, son todos signos de la continua creación de Dios en mí.
Hago una pausa, y tomo conciencia de esta Presencia en mi interior.


La Libertad



Hay muy pocas personas que se dan cuenta lo que Dios haría en ellas si se abandonaran totalmente en sus manos, y se dejaran formar por su Gracia (San Ignacio).
Ruego por la gracia de confiar totalmente en el amor de Dios.


La Conciencia


¿Dónde encuentro, en mi vida, los espacios para la esperanza, el entusiasmo y el crecimiento? Al mirar hacia atrás en los últimos meses, yo podría ser capaz de ver cuales ocasiones y actividades me aportaron esos frutos. Si las encuentro, me propongo entregarles el tiempo y el espacio que necesiten, de aquí en adelante.

¿Qué es la revisión de consciencia?


Si es verdad que Dios actúa en cada detalle de nuestras vidas, ¿cómo comenzamos a reconocer su actuar, y nuestras reacciones?
Al final del día, especialmente antes de dormir, nuestra mente, sin un esfuerzo consciente de parte nuestra, tiende a recordar algunos de los eventos del día, en forma tan vívida, que si el día ha sido lleno de sucesos, podemos tener dificultades para dormir. Podemos encontrarnos repitiendo una discusión, o pensando cómo debíamos haber contestado bien una pregunta, y así sucesivamente.
La Revisión de Consciencia se basa en esta tendencia natural de la mente. Nos puede ayudar a ser más alertas a la Presencia de Dios y su accionar en nuestras vidas, y a preocuparnos más en darnos cuenta cuando estamos cooperando con la Gracias de Dios, y cuando la estamos rechazando. 

La Palabra de Dios

Mateo 18:12-14
Jesús dijo a sus discípulos: "¿Qué os parece? Supongamos que un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una: ¿no dejará las noventa y nueve en la ladera para ir a buscar la extraviada? Y si llega a encontrarla, os aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve no extraviadas. Del mismo modo, vuestro Padre del cielo no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños".


Escuchando La Palabra


Lee este texto lentamente, varias veces, y percibe si alguna palabra, o frase, se destaca de las demás, y quédate con ella por el tiempo que quieras, antes de seguir leyendo.
Este ejercicio es como probar un dulce. No trates de analizar la frase, tal como no se debe mascar un dulce para que dure más, o que tampoco examinarías en qué consiste el dulce antes de probarlo.
A menudo una frase atraerá la atención de nuestro subconsciente, antes de nuestra mente consciente se dé cuenta de la razón de esa atracción. Por eso es bueno quedar meditando esa frase lo más posible, sin tratar de analizarla.
Pueden aparecer muchas distracciones en mi mente; pero algunos pensamientos, lejos de ser distracciones, pueden convertirse en la sustancia de mi oración. Es como si la frase de la Escritura fuera una linterna, que ilumina la corriente de mis pensamientos, memorias, reflexiones, sueños, esperanzas, ambiciones y temores, y mi oración llega a ser una mezcla de la Palabra y de mis pensamientos y sensaciones profundas.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • Dejar las noventa y nueve, para ir en pos de la oveja perdida, es la manera en que Jesús destaca que la gente con que quiere encontrarse es pecadora. Porque todos somos pecadores.
  • Jesús se alegra cuando volvemos, y también nosotros/as. La verdadera alegría cristiana es la alegría del pecador perdonado.

Conversación


Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?

Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.


Conclusión


Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen


Espacio Sagrado

Adviento va de venidas por Martín Gelabert Ballester OP

atardecerenmar

Pero no nos confundamos de venida. Muchos cristianos creen que la venida de la que trata el adviento ocurrió en el pasado y, además, la imaginan como la venida de un niño en un pesebre, en el que había un buey y una mula. Imagen inexacta, que además corre el riesgo de apartar nuestra mente de lo esencial, a saber: el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Otros entienden que la venida de la que trata el adviento es más bien un concurso de “idas y venidas” a los grandes almacenes para adquirir alimentos con los que celebrar el fin del año y regalos con los que obsequiar a la familia.

En realidad el adviento cristiano trata de tres venidas. Una ocurrida en el pasado, en la que el Hijo del eterno Padre tomó nuestra condición humana, naciendo de la virgen María. Una segunda venida de la que trata el adviento es la de Cristo al final de los tiempos, “para juzgar a los vivos y a los muertos”, tal como dice el Credo. O sea, para manifestar la verdad de todas las cosas. Una verdad que ahora está oculta, porque en este mundo lo que suele aparecer es la mentira, la injusticia, la pobreza, y también el odio, la guerra y la muerte. Pues bien, cuando el Señor vuelva glorioso quedará claro que estas cosas tan mundanas no tienen ningún futuro. Lo único que tiene futuro es la verdad, la justicia, el amor, la solidaridad, la acogida, el perdón, la paz y el entendimiento entre personas y pueblos.

Precisamente por eso, el adviento trata de una tercera venida, a la que deberíamos prestar mucha atención, pues “el Señor viene en cada persona y en cada acontecimiento para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera gloriosa de su Reino”, tal como dice unos de los prefacios de la Eucaristía de este tiempo litúrgico. Esta venida es la que más nos cuesta comprender y, sin embargo, es la que debería preocuparnos más. En cada ser humano, sobre todo en los necesitados y despreciados, se prolonga el misterio de la Encarnación. En ellos el Señor se hace presente y reclama nuestro amor. Si no prestamos suficiente atención a esta tercera venida, la ocurrida en Belén terminará convirtiéndose en puro folklore, y la última venida en gloria y majestad es posible que sea un motivo de vergüenza (por decir algo suave) para los que no hemos sabido encontrarle en el prójimo.

Martín Gelabert Ballester OP
Dominicos

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Tu consuelo


12 de diciembre
Martes II de adviento

Is 40, 1-11 Consolad, consolad a mi pueblo
Tú me das el consuelo para consolar en tu nombre. Tú llegas, tu recompensa te precede. Tu abrazo de misericordia y perdón, las lágrimas que recoges en tu odre, el perdón y la paz, la belleza de la flor campestre, el momento de tu venida, los cielos abiertos, la luna que llega para resplandecer en tu hermosura, el consuelo de la belleza, de la verdad, del ser en ti instrumento de salvación. ¡Ven Señor Jesús!
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Monday, December 11, 2017

Una IMAGEN, un PENSAMIENTO y la INVITACIÓN A REFLEXIONAR SOBRE AMBOS


Si añades un poco a lo poco y lo haces así con frecuencia, 
pronto llegará a ser mucho.

Hesiodo

Nota: La imagen fue tomada en el viaje aéreo de Punta Arenas a Santiago

Motivos para la esperanza: Cuento de Adviento



Teresa tiene 81 años y vive en una gran ciudad. Todo el mundo le dice que no aparenta la edad que tiene y es verdad que es muy activa, aunque se va viendo limitada. Vive sola desde que enviudó. Ella insistió en quedarse en su casa. No quería alterar el ritmo de vida de sus hijos, así que lleva ya años en esta situación. Pero así, en la tranquilidad de su casa, aunque nunca lo reconocerá en voz alta, muchas veces se siente sola. Es más, como desde hace algún tiempo va teniendo más dolores y se va sintiendo algo más cansada, le da un poco de miedo estar tanto tiempo sola. Pero con lo que le costó que sus hijos confiaran en que estaría bien en su propia casa… a ver quién les dice que con el paso de los años le gustaría estar acompañada… Así, día a día, Teresa está algo más desanimada. Cuando insinuó algo de esta tristeza a una vecina, la respuesta que recibió fue: «A ver si te va a entrar una depresión». Piensa que, para escuchar eso, mejor no decir nada más.

Alicia es nieta de Teresa. Vive en un pueblo grande a unos cuantos kilómetros de su abuela. Estudió Arte. La encanta su carrera pero, aunque ha buscado, de momento no ha encontrado nada de lo suyo. Se está pensando si preparar algún tipo de oposiciones, pero sabe que necesitará una academia o un profesor que la ayude, y eso cuesta lo suyo. En su casa llegan bien a fin de mes, pero tampoco están para tirarlo. No quiere ser una carga para nadie. El lío es que en su pueblo no hay ninguna academia que prepare estas cosas, y los horarios de la gran ciudad no cuadran con los autobuses. No es como cuando iban a la facultad que como eran muchos pusieron uno para todos. Ha pensado buscar algo para trabajar estas Navidades y así ahorrar para la academia. Ya rellenó varios currículos on line.

Teresa siente que una gran alegría y un calor interior que se ha empezado a encender. Hoy le llamó Alicia. Resulta que la chiquilla, como es normal, quiere ya empezar a trabajar y la han cogido para casi cuatro meses en la campaña de Navidad en una tienda no muy lejos de su casa. Con los horarios, que no le permiten ir y venir a su pueblo, se le ha ocurrido ¡¡¡que podía instalarse con ella!!! ¡Qué alegría tan grande le ha dado! Alicia es muy cariñosa y responsable. Ha insistido en que no quiere ser una carga para ella y que colaborará en todo lo que pueda. Teresa sabe eso de sobra pero Alicia nunca ha sido una carga, todo lo contrario. Además si la cosa va bien, lo mismo se queda a preparar oposiciones en una academia. Teresa cree que Alicia no se ha decidido con esto, pero al ver su entusiasmo por tenerla en casa, lo mismo hasta se anima. Desde que han hablado, Teresa ya se siente menos cansada y más tranquila. Alicia no le va a poder quitar años, pero le está trayendo una esperanza. Una ilusión. Con su nieta llegará una época de alegría que Teresa no esperaba. ¿Habrá oído el Señor sus oraciones? Seguro que sí. Este año, el Adviento ha traído esperanza de la buena a su vida.
Nota 1: Ahora te toca a ti, lector, decidir si cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, o si esta historia está basada en hechos reales, y hay Teresas y Alicias dando vueltas a problemas y soledades, pero también compartiendo esperanzas y aventurando encuentros.

Nota 2: A veces el problema es que no compartimos nuestras zozobras, por no molestar. Sin darnos cuenta de que todos necesitamos alguien que nos ayude. Quizás la fragilidad tenga que aprender a pedir ayuda para convertirse en esperanza.

Almudena Cuesta Quintero
pastoralsj

Algo para pensar y orar en esta semana


Héroe
¿Qué es un héroe? Héroe es una persona que actúa para ayudar a otras personas. A eso es lo que el Espíritu Santo nos llama. Cuando el Espíritu descendió sobre María, luego que el ángel Gabriel le dijo que iba a ser la madre de Jesús, ¿qué hizo ella? Ella actuó. Empaquetó sus bártulos y viajó a visitar a su prima Isabel. ¿Para qué? Para servirla. Cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, luego de su bautismo por Juan, ¿qué hizo Jesús? Actuó para iniciar su misión y comenzó a servir. Cuando el Espíritu descendió sobre los apóstoles en Pentecostés, ¿qué hicieron ellos? Vencieron sus temores y comenzaron a servir, no solo a un grupo de personas, sino que a todas las naciones.
Nosotros también somos llamados a servir, a no temer. Con el Espíritu Santo ya habitando en nosotros, no hay tiempo que perder. Necesitamos actuar ahora y ayudar a los que nos rodean, ya sea un miembro de la familia, un amigo, un compañero de trabajo, un desconocido en la calle, nuestro medio, nuestra nación o nuestro mundo.
Gary Jansen
Espacio Sagrado

DIME UNA PALABRA POR LUIS FERNANDO CRESPO SM. TU FLOR


11 de diciembre

Lunes II de adviento

is 35, 1-10 Florecerá como flor de narciso
Revestido de tu hermosura florezco, flores esmaltadas, y digo que por mí pasas, y tu esplendor me conmueve, y festejo con gozo tu llegada, y prorrumpo con cantos de júbilo, el tambor de mi corazón, bendito eres por siempre, Señor, fortaleces mi debilidad, en tu debilidad me haces fuerte, al amparo de tu pesebre y de la cruz. ¡Ven Señor Jesús!
Luis Fernando Crespo SM

Dime una Palabra

Wednesday, December 06, 2017

La Modernidad de Familias por Fernando Vidal



Sin familias, la Modernidad es inviable. Modernidad y familia son dos elementos que a veces han aparecido separados y hasta contrapuestos, pero en nuestra sociedad conviven estrechamente enlazados. Nuestra sociedad es una sociedad de familias y a la vez es una sociedad moderna, innovadora, dinámica, productiva, plural, cosmopolita. Frente al modelo de capitalismo líquido, individualista y utilitario, podemos proponer un modelo alternativo que combina modernidad y familia. El modelo de la Modernidad de Familias es la alternativa a la Modernidad Utilitaria.
La modernidad líquida acaba eliminando las propias bases que hacen posible la existencia humana. Destruye los recursos, disuelve los vínculos, superficializa el sentido de las cosas. Por el contrario, una sociedad familiar no es tradicionalismo ni pasado. La familia –en su legítima pluralidad de formas y hogares- hace posible que la modernidad alcance lo mejor de su proyecto.
Si la modernidad busca la universalidad, no hay institución más universal que la familia. Si la modernidad procura integración, en la familia la persona integra íntimamente todos sus mundos de vida. Si la modernidad busca progreso, en la familia es donde fundamentalmente se constituye y desarrolla cada persona. Si la modernidad es libertad, en el amor de la familia se hace posible combinan armónicamente comunión y singularidad. Si la modernidad es sostenibilidad, sin familia la vida humana no es sostenible: es la realidad que nos hominizó y que nos humaniza a cada uno y al conjunto de la civilización.
La familia es clave y por eso hay un intenso debate de ideas en torno a ella en la sociedad. Pero el propio fenómeno familiar nos enseña que debemos guiarnos por principios de realismo. La familia es un hecho primario, sucede en la interioridad de los hogares, en la intimidad de los vínculos más cruciales, en la más prosaica cotidianeidad. La familia es una lección de realismo; sucede a mucha mayor hondura que las ideas y las opiniones. Al opinar sobre la familia se producen muchos idealismos, prejuicios y artificios que no se corresponden con lo que realmente pasa en las familias y apenas tiene tampoco que ver con la propia experiencia de familia. Hay una gran diferencia entre la “familia opinada” y la familia vivida; la familia de las ideas y las familias de la experiencias.
Sin cuidados la modernidad no es sostenible: arriesga los proyectos de vida, se esconde tras las tecnocracias, infla burbujas, relativiza los valores, superficializa la cultura. A fin de cuentas, cae en los errores que llevaron a la modernidad a las catástrofes del siglo XX. La Modernidad de los Cuidadosreorienta la modernidad para ponerla al servicio de la vida y la civilización.
La producción familiar de cuidados y valores es tan masiva y profunda en la sociedad que pareciera que forma parte de la naturaleza de las cosas y no requiere amparo para que las familias continúen aportando lo mejor de ellas mismas. Es cierto que la familia es una estructura tan profundamente vinculada la propia humanidad que resiste las más adversas condiciones y se adapta flexible. Pero también es verdad que las presiones y dificultades causan enormes sufrimientos a sus miembros por las rupturas, los abandonos o las violencias.
Recientemente hemos publicado desde el Instituto Universitario de la Familia –patrocinado por la Fundación casa de la Familia e impulsado por la Iglesia de Madrid- el Informe Familia 2017, precisamente con el título La Modernidad de una Sociedad Familiar, donde se muestra que la sociedad sigue siendo una sociedad de familias y que la familia es el horizonte moral y vital de las personas. https://blogs.comillas.edu/informefamilia/informe-familia/
El papel de las familias es, obviamente, fuente primaria de la nueva modernidad de los cuidados. La familia es la primera comunidad de la sociedad civil e inspiración de la perspectiva del cuidado. La convergencia de distintas ideologías en este modelo y su capacidad integradora hacen posible un corredor para alcanzar un nuevo contrato civilizatorio, lo que el alcalde de Johannesburgo, Parks Tau, denominó el Contrato de los Cuidados. En ese Caring Contract, es central un Nuevo Consenso de Familia que nos concilie alrededor de los derechos de familia y el fortalecimiento de los vínculos familiares.
Fernando Vidal
entreParéntesis

Reflexionando sobre la lectura del día de hoy por Espacio Sagrado


La Presencia de Dios

"Mantente quieta(o) y sabrás que Yo soy Dios". Señor, Tus Palabras me guían a la tranquilidad y la grandeza de Tu Presencia.

La Libertad

Si Dios estuviera tratando de decirme algo, lo notarí­a?
Si Dios me aconsejara o me desafiara, me daría cuenta?
Pido la gracia de librarme de mis preocupaciones,
y estar atenta/o a escuchar lo que Dios me diga...


La Conciencia

En este momento, Señor, vuelvo mis pensamientos hacia Tí. Dejaré de lado mis labores y preocupaciones. Descansaré y refrescaré mi corazón en tu Presencia, Señor.

¿Qué es la revisión de consciencia?

Si es verdad que Dios actúa en cada detalle de nuestras vidas, ¿cómo comenzamos a reconocer su actuar, y nuestras reacciones?
Al final del día, especialmente antes de dormir, nuestra mente, sin un esfuerzo consciente de parte nuestra, tiende a recordar algunos de los eventos del día, en forma tan vívida, que si el día ha sido lleno de sucesos, podemos tener dificultades para dormir. Podemos encontrarnos repitiendo una discusión, o pensando cómo debíamos haber contestado bien una pregunta, y así sucesivamente.
La Revisión de Consciencia se basa en esta tendencia natural de la mente. Nos puede ayudar a ser más alertas a la Presencia de Dios y su accionar en nuestras vidas, y a preocuparnos más en darnos cuenta cuando estamos cooperando con la Gracias de Dios, y cuando la estamos rechazando. 

La Palabra de Dios

Mateo 15:29-37
De allí Jesús volvió a la orilla del mar de Galilea y, subiendo al cerro, se sentó en ese lugar. Un gentío muy numeroso se acercó a él trayendo mudos, ciegos, cojos, mancos, y personas con muchas otras enfermedades. Los colocaron a los pies de Jesús y él los sanó. La gente quedó maravillada al ver que hablaban los mudos y caminaban los cojos, que los lisiados quedaban sanos y los ciegos recuperaban la vista; todos glorificaban al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de esta gente, pues hace ya tres días que me siguen y no tienen comida. Y no quiero despedirlos en ayunas, porque temo que se desmayen en el camino.» Sus discípulos le respondieron: «Estamos en un desierto, ¿dónde vamos a encontrar suficiente pan como para alimentar a tanta gente?» Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes?» Respondieron: «Siete, y algunos pescaditos.» Entonces Jesús mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó luego los siete panes y los pescaditos, dio gracias y los partió. Iba entregándolos a los discípulos, y éstos los repartían a la gente. Todos comieron hasta saciarse y llenaron siete cestos con los pedazos que sobraron.


Escuchando La Palabra

Lee este texto lentamente, varias veces, y percibe si alguna palabra, o frase, se destaca de las demás, y quédate con ella por el tiempo que quieras, antes de seguir leyendo.
Este ejercicio es como probar un dulce. No trates de analizar la frase, tal como no se debe mascar un dulce para que dure más, o que tampoco examinarías en qué consiste el dulce antes de probarlo.
A menudo una frase atraerá la atención de nuestro subconsciente, antes de nuestra mente consciente se dé cuenta de la razón de esa atracción. Por eso es bueno quedar meditando esa frase lo más posible, sin tratar de analizarla.
Pueden aparecer muchas distracciones en mi mente; pero algunos pensamientos, lejos de ser distracciones, pueden convertirse en la sustancia de mi oración. Es como si la frase de la Escritura fuera una linterna, que ilumina la corriente de mis pensamientos, memorias, reflexiones, sueños, esperanzas, ambiciones y temores, y mi oración llega a ser una mezcla de la Palabra y de mis pensamientos y sensaciones profundas.

Reflexiones sobre la lectura de hoy

  • Como cristianos, esperamos grandes cosas, cosas humanamente imposibles, para nosotros como individuos y por la iglesia y la sociedad. Al pedir insistentemente recordamos que “nada es imposible para Dios”.
  • Si las cosas son difíciles para mí ahora, trato de decir con María: “Que se haga en mí según tu Palabra”.

Conversación

Que sentimientos surgen en mí­ al orar y reflexionar sobre la Palabra de Dios?

Me imagino a Jesús mismo sentado o de pie, cerca mío, y le abro mi corazón.


Conclusión

Gloria al Padre,
Gloria al Hijo,
Gloria al Espiritu Santo,
como era en el principio,
es ahora, y siempre será,
por los siglos de los siglos
Amen

Espacio Sagrado

Decisiones que sí están en nuestra mano por Elisa Orbañanos



Lo hacemos cada día, desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. ¿Qué ropa me pongo hoy? ¿A qué hora quedamos? ¿Envío ese correo ahora o lo dejo para mañana? ¿Dónde cenamos? Nuestra rutina y la forma en la que vivimos nuestra vida están directamente condicionadas por cada pequeña toma de decisiones. Y precisamente, porque lo hacemos a cada momento, en ocasiones banalizamos la capacidad y el impacto de nuestras elecciones.
Un proverbio chino ligado a la teoría del caos dice que «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Y si bien es cierto que no toda opción que escogemos deja la misma huella y, por tanto, no es necesario obsesionarse ni hacer de todo un dilema, sí es importante dejar espacio al discernimiento cuando nuestras alternativas tendrán consecuencias sobre otras personas. Cerca o lejos. Conocidas o no.
Porque a veces tendemos a pensar que solamente las decisiones de los altos mandatarios tienen impacto sobre las vidas ajenas. Agradecerles y culparles a ellos es, sin duda, mucho más sencillo y cómodo que hacernos cargo de nuestras propias responsabilidades e impactos. 

Recibir con indignación noticias como la aprobación por la Corte Suprema de Estados Unidos del veto migratorio, es fácil. Como ciudadanos y ciudadanas mínimamente comprometidas o conscientes, como parte de la Iglesia católica, es natural (y me atrevería a decir que necesario), revolverse. Y ante casos así, lo cierto es que cabría alzar la voz. Estar en contra no es suficiente si no lo expresamos.

Sin embargo, los quehaceres del día a día, las preocupaciones familiares, los exámenes a la vuelta de la esquina y otras muchas inquietudes diarias, nos impiden legítima y habitualmente, hacernos cargo de decisiones ajenas tomadas en otro continente, que afectan exclusivamente a personas a miles de kilómetros.

Pero, ¿Qué hay de las decisiones que sí podemos tomar? ¿Cómo nos posicionamos cuando la capacidad de influir sobre el destino de otra persona es nuestra? ¿Discernimos suficientemente las consecuencias de nuestras elecciones más importantes?

Que todas, todos y cada uno de nosotros podemos poner nuestro granito de arena no es solamente una frase manida, sino toda una realidad. Y cada día tenemos ejemplos. Porque al tiempo que leemos que el gobierno de Trump veta la entrada a familias provenientes de seis de los países más golpeados por el hambre o la guerra en la actualidad, descubrimos que unos cuantos pilotos alemanes, héroes anónimos, dejaron en tierra más de doscientos vuelos en lo que va de año, negándose a deportar a demandantes de asilo de vuelta a Afganistán.

Tomarse el tiempo de analizar uno a uno los casos de sus pasajeros, no entra en las tareas de la descripción de puesto de un piloto. Negarse a despegar con ellos a bordo, puso en riesgo sus empleos y sus carreras. Pero rechazar llevar de vuelta a esas familias a un destino que consideraban inseguro, fue tremendo efecto mariposa positivo sobre el destino de cientos de personas.

Sobre nosotros y nosotras recae la responsabilidad de escoger nuestros aleteos.
Elisa Orbañanos
pastoralsj


El Adviento: tiempo para fuertes por Fr. Javier Garzón O.P.

El Adviento: tiempo para fuertes

Meditación para el inicio del tiempo de Adviento

Y de nuevo, Adviento. Como los ciclos de la vida, también la liturgia de la Iglesia nos ayuda a poner tiempos a nuestra existencia, a mirar con perspectiva y a situar lo que se va terminando y lo que empieza a nacer. Porque empezar un nuevo año litúrgico es una invitación a respirar el aire fresco de la Palabra, siempre nueva; a volvernos al Dios que nos visita en lo pequeño; a prestar oído a nuestro corazón que nos empuja a comenzar una vez más. El Adviento, apoyado en la experiencia histórica de la Encarnación de Jesús, lanza a un futuro que nos llama a más, ¡siempre a más!, y en el que Dios nos espera.
Decimos que empieza un “tiempo fuerte”. Y preparamos todo para gustarlo y aprovecharlo al máximo, como quien emprende una carrera y sueña ya con la meta. Es que un tiempo fuerte requiere personas fuertes, dispuestas a vivir experiencias fuertes, como esas que tantos anhelan…

Lo fuerte del Adviento es la Palabra

Precisamente la que recordamos frágil y tierna en el pesebre de Belén, acurrucada en los brazos de su Madre, porque la fragilidad de Dios es precisamente su grandeza. Volver a la Palabra es permitir que Dios nos siga visitando, que se comunique y dialogue con nosotros a diario, que nos sorprenda y nos abra a nuevas posibilidades, que haga posible el cambio y el reajuste que ahora necesitamos…

Lo fuerte del Adviento es la Esperanza

No la espera monótona o meramente racional del optimismo y de la fantasía más ingenua. La esperanza trastoca nuestros esquemas humanos tan cerrados y cabales y abre este mundo a la intervención de quien lo ama en lo profundo. Volver a la Esperanza es dejar que Dios nos regale un mañana mejor, y sentir que esto ya ha empezado y está siendo una realidad en lo que vivimos. Frente a la rutina monótona de lo que siempre es igual, y a veces peor…

Lo fuerte del Adviento es la humanidad

Quizás porque nadie como Jesús nos la ha revelado con tanta claridad y la ha colmado, en su vida, de tanta plenitud. La Encarnación es una invitación a descubrir en los rostros, los nombres y las vidas que nos rodean el lenguaje más claro de Dios. Volver a la humanidad es apostar por los mejores proyectos que liberan la dignidad, el amor y la justicia, frente a aquellos planes que deshumanizan y destruyen…

Lo fuerte del Adviento es la profecía

Escuchar a los profetas de antiguo es tomar conciencia de que esta melodía sigue presente en la Historia y necesita quienes la rescaten y alcen su voz para interpretarla. ¿Cómo guardar silencio cuando un mundo mejor se está abriendo paso a nuestro lado? Volver a la profecía es pintar de colores este mundo según el plan de su Creador, frente a aquellos que se empeñan en dejarlo oscuro…

Lo fuerte del Adviento es soñar

Dejar la nostalgia del pasado, con sus seguridades, y abrir la vida a una mañana mejor que está llegando. Lo que no se sueña no se cumple. Por eso es urgente entrar en los sueños de Dios para esta humanidad, que se apoyan en las promesas que Él ha hecho a lo largo de los tiempos a los que fueron sus testigos. Volver a soñar es construir grandes proyectos que no se agotan, frente a los que sólo son capaces de ver lo inmediato.
Adviento no es tiempo fuerte: es tiempo para fuertes. Que estas semanas nos devuelvan la riqueza del encuentro con el Dios que, sólo por amor, se ha hecho hombre y camina a nuestro lado.

Para la reflexión personal:

¿Cómo afrontas este tiempo de Adviento? ¿Cómo están tus fuerzas? 
¿Cómo vives y quieres vivir tu relación con la Palabra?
¿Qué lugar ocupa en ti la esperanza?
¿Cuál es tu relación con la humanidad, en todas sus/tus facetas?
¿Qué eco despierta en tus oídos la profecía?
¿Hasta dónde te atreves a soñar el sueño de Dios para ti y para otros?

tronco de Jesé
Imagen de Sieger Köder, sacerdote y pintor alemán (1925-2015). Prisionero en la Segunda Guerra Mundial, conoció el sufrimiento y la angustia. Sus obras, cargadas de simbolismo y color, rescatan la complejidad de lo humano y la profundidad de la fe, añadiendo una fuerte carga teológica

Oración

“Mirad: yo estoy haciendo algo nuevo, 
ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43, 19)

Lo grande nace en lo hondo.
Porque lo que sólo enraíza en la superficie termina agostándose enseguida.
He  conocido la poda.
He visto cómo la sierra y el cuchillo han ido haciendo pedazos mi tronco y mis ramas.
Antes cayeron mis frutos y se perdieron mis hojas.
Y cuando siento que soy nada apenas,
mi raíz y mi savia se hacen manos ensangrentadas que se alzan y que gritan.
La vida, sin apenas saberlo, sigue luchando en mí porque tiene Tu sello.
Y bajas. Vuelves y haces fecundo lo que yo creía seco y mortecino.
Que no me cierre, Dios mío.
Que solo deje que Tú hagas posible lo que tan difícil parece. 

Fr. Javier Garzón, O.P.
Dominicos

DIME UNA PALABRA por LUIS FERNANDO CRESPO SM. AQUÍ


6 de diciembre
Miércoles I de adviento

Is 25, 6-10 Aquí está nuestro Dios

Aquí, en la soledad y en silencio, donde voy a buscarte durante unos días. Darte todo para darme todo. Buscarte solo a ti Que en ti lo encuentre todo, lo espere todo y sepa preferirte sobre todas las cosas. Y si es tu voluntad dame el festín de tus manjares, o el ayuno de tu presencia, pero mantén viva mi fe en ti, mi amor, si salvador. ¡Ven, señor Jesús!

Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Tuesday, December 05, 2017

Las mejores imágenes del viaje del Papa a Myanmar y Bangladés

Preparativos de Adviento



Ya estamos en diciembre. ¡Qué vértigo! La Navidad a la vuelta de la esquina. Ya toca prepararse. Hace semanas que la gente hace reservas para las cenas de empresa o de amigos. Empiezan a subir, cada vez más rápido, los precios de turrones, carnes y pescados de fiesta. Las calles se adornan (con un gusto cada vez peor, todo hay que decirlo), con una mezcla de símbolos florales, luces y algún vestigio religioso –cada vez menos para no herir sensibilidades–. Empieza el baile de fechas: ¿viajaré este día, o este otro? Nos veremos pronto las caras con la familia. Hay que comprar lotería, que este año toca seguro. Y si no, que haya salud. ¿Trapitos de gala para cenas y festejos? Algo caerá.

pastoralsj

Algo para pensar y orar en esta semana


El Amor de Dios
Por medio de acciones concretas, Jesús nos muestra cómo Dios nos ama. En los Evangelios vemos a Jesús mostrándonos cómo Dios ama, a través de la sanación, del perdón, de la miserocordia y de la compasión. Jesús detecta y responde a las necesidades más profundas de los corazones humanos. A un ciego le da la vista; a un paralítico la capacidad de levantarse y caminar; a un leproso y marginado,  limpia su cuerpo y lo reincorpora a su comunidad; a un mujer enferma hace años, sana su cuerpo y su alma; a una persona pecadora le entrega misericordia y esperanza para un mejor futuro.
Jesús nos muestra cómo Dios nos observa, con ojos de compasión y amor, aceptándonos donde estemos y amándonos tal como somos. Jesús no espera hasta que seamos perfectos, o que nuestras vidas se hayan ordenado, o que dejemos de pecar. Jesús entra directamente en lo revuelto de la humanidad y en su camino encuentra a los heridos, quebrados y sucios
Becky Eldridge
Espacio Sagrado

Dime una Palabra por Luis Fernando Crespo SM. Tu Espíritu


5 de diciembre
Martes I de adviento

Is 11, 1-10 El Espíritu del Señor está sobre mi
Tu Espíritu, que me habita. Tu espíritu que me llama a la sencillez, a la humildad, a la sobriedad, a no ser para ser solo tuyo, a reconciliar, a cuidar, a pacificar, a vivir según tu voluntad, desde la alegría del evangelio. Dame Señor tu Espíritu. Tú eres la fuente de agua viva, tu eres fuego, eres amor, ¡ven Espíritu Santo, ven Espíritu santo, y consume mi vida en la llama de tu amor.
Luis Fernando Crespo SM
Dime una Palabra

Monday, December 04, 2017

Yo no “creo” en el cambio climático por Miguel Angel García



Últimamente se escucha o se lee, con cierta frecuencia y en diferentes medios, esta frase: “Yo no creo en el cambio climático”. Podemos encontrarla expresada por ciudadanos de a pie o, como ya sabemos, incluso en la boca de políticos con altas responsabilidades y elevado poder mundial.
Se ha convertido en la mayor excusa para colocarse al margen de los esfuerzos para reducir el impacto medioambiental de nuestro estilo de vida y de producción, y, por supuesto, esto hace que tenga gran acogida en los medios con intereses contrapuestos a los de la lucha contra el cambio climático. Y que incluso no se tenga inconveniente en sembrar la duda sobre lo que viene convirtiéndose en un amplio consenso científico y social: que estamos sobreexplotando las capacidades de la Tierra y que esto, tarde y temprano, nos acabará pasando factura a todos (ya lo está haciendo, aunque seamos menos conscientes de ello, a grandes grupos de población en áreas en desarrollo).
Pero… ¿es que el cambio climático es algo en lo que se pueda -o no- creer? ¿Es un asunto de fe, de opción vital basada en convicciones personales, de revelación a partir de alguna entidad superior a nosotros?
Está claro que no. El cambio climático es un modo de explicar una serie de circunstancias que podrían darse en nuestro planeta a partir del incremento de concentración de CO2 y otros “gases de efecto invernadero” en la atmósfera, y de los que ya podríamos estar siendo testigos en estos años. Se están alcanzando temperaturas máximas año a año en la última década, se están produciendo fenómenos atmosféricos graves con mayor frecuencia…
Esos “modos de explicar”, o modelos, en lenguaje científico, no son objetos de la Naturaleza. No hay ningún lugar donde acercarnos y encontrar un “cambio climático” o pedir cuarto y mitad de “efecto invernadero”. Lo que nos encontramos son cambios de temperatura, de dinámicas atmosféricas, de superficies heladas en los polos…, y a todo ello le buscamos, o más concretamente, los científicos le buscan, una explicación racional, coherente, lo más adecuada posible para poder entenderlos y, lo más importante, poder actuar ante ellos si se hiciera necesario. Y como toda explicación posible, sometida, por supuesto, al “busque, compare y, si encuentra algo mejor, cómprelo”. Así se hace la ciencia, de una manera siempre abierta, de una manera siempre en evolución.
Pretender pedirle a la ciencia modelos exactos y puros, que funcionen de forma dogmática, al estilo de muchos modelos religiosos y teológicos, es no saber qué es la ciencia: una búsqueda humilde (aunque muchos científicos aparezcan con un aire presuntuoso que no corresponde), sencilla, siempre inacabada, en busca de la mejor comprensión de la realidad… Siempre con fenómenos por explicar, siempre con modelos incompletos que no consiguen abarcar la completa realidad, y siempre intentando nuevamente depurar el modelo y hacerlo más representativo de lo que realmente ocurre…
Precisamente es esta limitación la que utilizan quienes simplemente no quieren enfrentar la realidad. Siempre hay datos por explicar, siempre hay aparentes (o reales) contradicciones, siempre hay alternativas de explicación. Y basta, por tanto, con explotar hábilmente esas grietas para poner en tela de juicio el grueso del trabajo científico, por mucho que tenga el apoyo de la mayoría de científicos. Ya lo hemos visto previamente en otros negacionismos, como el de la relación entre tabaco y cáncer de pulmón, que impidió tomar medidas efectivas contra el tabaquismo durante décadas.
Desde luego, siempre queda como posible un gran error en el modelo, una necesidad de cambiar el paradigma científico vigente… Pero esa posibilidad ocurre muy de tarde en tarde, y lo que ocurre casi a diario es que los modelos y paradigmas se mejoran, se matizan, se hacen más coherentes… Un buen ejemplo se puede encontrar en el monográfico sobre cambio climático de la revista Investigación y Ciencia.
Pretender esperar a tener el modelo definitivo, que lo explique todo, en el que cuadren absolutamente todos los datos, es pedirle a la ciencia algo que no puede hacer, y permitir que se pase el tiempo y la oportunidad de actuar. Sería como esperar a tener toda la evidencia en el caso de un enfermo de UCI en la sala de autopsias, cuando ya no le sirve para nada, por haber dejado escapar las posibilidades de actuación que el conocimiento, imperfecto, de la situación clínica del paciente ofrecía, basadas en la evidencia más sólida que se pudiera tener en ese momento.
Por todo lo dicho, no sólo no creo, sino que no puedo creer en el cambio climático, o en el calentamiento global, como si fueran dioses, o realidades que hay que creer de forma dogmática. Son modelos que tratan de explicar muy bien lo que pasa. Y como modelos en los que yo no soy experto, no me queda más remedio que creer, o mejor dicho confiar, en quienes los estudian y trabajan para mejorarlos… Y, mientras tanto, actuar en consecuencia con la evidencia existente en este momento, que es la que es, y que aparece sólidamente estructurada en esos modelos.
Finalmente, y por si aún hay a quien le puedan quedar dudas al respecto, me gustaría recordar que es #nosólocambioclimático sino mucho más:
Yo no me voy a quedar de brazos cruzados, esperando a que “se me muera” el “paciente”, sino que ya, humildemente, me he puesto en marcha a cambiar de estilo de vida, debido a que la acción humana parece ser uno de los principales causantes de esos fenómenos (o al menos de los más fácilmente controlables por nuestra parte). Y también me he puesto a promover estos cambios y a apoyar todas aquéllas iniciativas que los promuevan.
¿Y tú? ¿Me acompañas?
entreParéntesis